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Año XIX | Nº 1089 - Buenos Aires - Argentina | CONTACTENOS

Cómo superar el cáncer con los afectos, viéndose y sintiéndose más linda
Curarnos
La contención de la familia, los amigos y otras pacientes son herramientas que los mismos especialistas aconsejan para combatir esta enfermedad que, en la mayoría de los casos y diagnosticada a tiempo, tiene cura. Superado el shock inicial, compartimos algunos caminos a seguir para que la marcha sea en equipo

EEl primer impacto seguramente sea demoledor. Escuchar que nuestra sospecha de padecer cáncer es una realidad concreta puede darnos bronca, mucha rabia y la consabida pregunta sin respuesta: "¿por qué a mí?".
Superada esa primera instancia, puede sobrevenir un período de negación de la enfermedad que funciona como una suerte de mecanismo de defensa. Sin embargo, la próxima etapa, la de la aceptación y las ganas de curarse es la más importante y la que debe cohesionar todas nuestras fuerzas…y las de nuestras familias.
Como en muchos otros campos, la ciencia logró avances importantes en los últimos años y, en materia de cura del cáncer, por suerte, no se quedó atrás. Según las cifras que manejan los profesionales, el 90 por ciento de los casos que se comienzan a tratar en etapas iniciales se curan con el tratamiento adecuado, cifra que desciende al 50 por ciento cuando los procesos son más avanzados. Sin embargo, las estadísticas son sólo números y cada paciente es su propio 100 por ciento.
Realizado el diagnóstico y con el tratamiento que indique el médico también habrá que ocuparse de otra dimensión que tiene un lugar destacado en el proceso de cura, es la que tiene que ver con mimarnos, con ocuparnos de nosotras, con vernos lindas, en definitiva, con curarnos el alma.

La familia

Suele decirse que a la madre se la valora en toda su dimensión en los momentos en que falta. Por eso, cuando la enfermedad está declarada y se inicia el tratamiento, deben cambiar las prioridades dentro de la estructura de la familia.
Al tratarse de una etapa con características muy particulares, el apoyo de la familia primaria, es decir la pareja y los hijos, puede favorecer enormemente para la recuperación. La ayuda solidaria y espontánea que pueden proporcionar los chicos así como el sostén y la contención que aporte el marido, serán soportes indispensables para sobrellevar con mayor entereza las diversas instancias del tratamiento y facilitarán las necesidades relacionadas específicamente con la evolución clínica.
El especialista y el pediatra pueden colaborar para aportar la información que falte o bien para lograr manejar la situación de la mejor manera posible.
¿Cómo contribuir desde la familia? Algunas sugerencias sencillas que brindan los especialistas pueden facilitar la vida cotidiana:

Q Ayudar a que la paciente ahorre energías porque es muy importante que tenga reserva para las necesidades específicas de la enfermedad, como las visitas al médico, los traslados para efectuarse análisis y estudios de control, reponerse de los efecto secundarios del tratamiento, etc.

Q Posibilitar que haga lo que le cause diversión y placer no sólo mejorará su ánimo y su calidad de vida, sino que hará lo propio con su entorno. Un buen libro, música agradable, una reunión con amigas o un paseo al aire libre en familia, pueden ser variantes estimulantes para reforzarse interiormente y contribuir a mantener la armonía y un mejor equilibrio espiritual.

Q Aliviar las tareas del hogar implicará un gesto espontáneo, una sensación de sentirse comprendida sin necesidad de pedirlo que puede afianzar aún más el vínculo familiar, sobre todo si la paciente es hogareña.

Q Facilitar ayuda y traslado para los controles médicos y los estudios clínicos, sobre todo en las primeras etapas del tratamiento quitará una preocupación sumando apoyo.

Q Respetar la privacidad cuando no se siente bien, cuando elija aislarse o bien porque quiera descansar. En estos casos, la familia deberá respetar esta decisión sin interferir y colaborando en desviar llamadas telefónicas, visitas inesperadas liberando a la paciente de tener que cumplir con estar obligaciones.

Sumar vida

Otro eslabón de esta cadena de contención y apoyo para que las pacientes que se están curando de cáncer se sientan mejor está representado por los grupos de autoayuda.
Cuando un grupo de individuos comparte el mismo dolor, problema o tristeza, sus integrantes funcionan como un estímulo unos para los otros, por eso cada uno de ellos se beneficia con el encuentro.
Basados en un desarrollo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los grupos de autoayuda sirven para transmitir información, para que resulte más fácil que cada uno se exponga a situaciones dolorosas y que causan miedo y las pueda afrontar con fortaleza y conocimiento.
Además, formar parte de un grupo de autoayuda permite compartir con otras personas las dificultades propias; posibilita a los participantes del grupo tomar conciencia de que no es el único que está sufriendo la enfermedad, lo que muchas veces significa el primer paso para aceptar la situación por la que se atraviesa.
En definitiva, los grupos de autoayuda para pacientes con cáncer ayudan a recuperar la salud en su concepto más amplio, porque permiten abrazar la vida desde todos los rincones posibles: luchando para transformar la situación, generando la energía que se necesita y permitiendo que los demás nos brinden su propia energía, la compartan y estén predispuestos para recibir la nuestra.

Espejito, espejito

Una de las consecuencias de los tratamientos de cura del cáncer es que afectará, temporalmente, la estética de las mujeres: el pelo, la piel y las uñas pueden sufrir cambios notorios.
Sin embargo, siempre hay salidas para sobrellevar estas etapas sin perder la coquetería y la elegancia.
Aunque en la mayoría de los casos se pierde la totalidad el pelo, existen otros en los que sólo disminuye su volumen. Como sea, los especialistas recomiendan raparse para que el cabello vuelva a crecer más vital y parejo.
Pañuelos y sombreros son una buena opción para este momento aunque las pelucas, cada vez más naturales y fáciles de cuidar, deben tenerse muy en cuenta. Con el pelo implantado a mano sobre una base color piel, de cabello natural, del mismo color que el de la paciente, hechas a medida, elastizadas e incluso autoadhesivas, la elección de la peluca dependerá del gusto y las necesidades de cada mujer.
Para cuidar la piel la recomendación básica es mantenerla sana, limpia y convenientemente preparada para el maquillaje, que deberá cuidar detalles esenciales como las luces y las sombras, mediante la aplicación de buenos correctores; no olvidarse de darle un toque más tupido a las cejas utilizando un lápiz especial de igual color que el de nuestro cabello.
Por último auque no menos importante, las uñas merecen un cuidado también especial. No se deben cortar las cutículas sino que habrá que usar removedores y cremas, masajeando muy bien para que penetren y no se reseque la zona; es conveniente usar guantes para ciertas actividades para evitar infecciones en la matriz de las uñas; también se aconseja esmaltarlas a fin de protegerlas y evitar el uso de la versión postiza si se está bajo quimioterapia.

Carina Etchegaray
Asesoramiento: Dra. Valeria Cáceres, oncóloga; María Eugenia Vigil, coordinadora del programa "Luzca Bien… Siéntase Mejor" y voluntarias de MACMA (Movimiento de Ayuda al Cáncer de Mama)




   

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