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Año XIX | Nº 1089 - Buenos Aires - Argentina | CONTACTENOS
 

Hambre Cero
Nueva Dieta
La creó el doctor Norberto Russo, especialista en trastornos alimenticios. Se llama dieta neurobiológica. Reduce peso y medidas, regula la secreción de insulina, estabiliza el nivel de hidratos de carbono en sangre y con estos mecanismos, mantiene la sensación de saciedad por mucho más tiempo.

Para cuidarse durante el invierno y llegar en forma al verano, sin grandes esfuerzos nada mejor que una dieta de la mano de un especialista. Esta dieta no requiere contar calorías ni pesar los alimentos. Y propone un nuevo hábito alimentario para adelgazar, comiendo según el apetito.
Estas son, en líneas generales, las características de la Dieta Neurobiológica, diseñada por el Doctor Norberto Russo -especialista en Trastornos de la Alimentación, director del "Centro de Nutrición y Vida Sana"- y la Licenciada en Nutrición Carolina Méndez del dicho centro.
Eso sí: puede realizarse de manera estricta durante quince días, flexibilizándola por otros quince. Nada más. Y no es apta para diabéticos, embarazadas, ni mujeres en período de lactancia.
Del mismo modo -como no todo es para todos, y podemos ignorar la existencia de algún desequilibrio de salud o patología- para ponerla en marcha se recomienda realizar previamente un control médico; tendiente a saber si resulta adecuada. Control inevitable para extenderla más allá del plazo señalado.

La combinación perfecta
Qué, cuándo y cómo se combinan los alimentos, son las claves de esta dieta. Pautas que –entre otros objetivos- impiden la mala absorción de aquellos que no pueden ser asimilados, incorporándolos a la estructura celular.
No es casual. De lo contrario se acumulan como residuos tóxicos; dando como resultado el exceso de peso. Y además, como el cuerpo necesita gastar gran cantidad de energía para liberarse de esa acumulación, se produce una sensación de pesadez, letargo y cansancio generalizados.
A diferencia de ello, mediante la adecuada combinación de alimentos –donde las enzimas que trituran los vegetales y carnes trabajan más efectivamente- la absorción es total. Y con ello disminuye la acumulación de desechos tóxicos, y hay un menor uso de energías, que pueden utilizarse en otras funciones corporales más importantes.
Pero además la dieta neurobiológica se basa en el índice glucémico, que marca cuánto sube la glucosa (azúcar) en sangre después de comer determinado alimento.
No es un dato menor; simplemente porque cuando está elevado, hace que el páncreas segregue una cantidad excesiva de insulina que actuará –entre otras cosas- favoreciendo la formación y acumulación de grasa en el cuerpo.
Para evitarlo, el primer paso consiste en distinguir entre alimentos de índice glucémico alto y bajo. Los primeros hay que evitarlos, más aún mezclados con proteínas y grasa. Convienen los de índice glucémico bajo y especialmente los de índice glucémico muy bajo. (ver recuadro)
Por otra parte, se trata de ingerir de noche aquellos de bajo o muy bajo índice glucémico. Simplemente porque así se aumenta la liberación de insulina y se ayuda a incrementar el triptofano en el plasma. Y esto, a su vez, estimula la serotonina cerebral con la consecuente disminución de la ansiedad y el apetito.

Más vitalidad y energía
En cuanto a la adecuada combinación de alimentos, se trata de no desperdiciar energía; facilitando que pasen rápidamente a los intestinos. Y la manera de asegurarlo consiste en no consumir más de un alimento concentrado por vez.
Por ejemplo:
· Si desea comer proteínas no acompañe esa ingesta con papas, arroz, fideos, pan. En lo posible, hágalo con muy poco o nada de verduras; y si eso fuera necesario, ingiéralas primero. Opte por las proteínas de un solo tipo de alimento -por ejemplo, carne de pollo- y si agrega otras -como huevo o queso- hágalo en pequeñas cantidades
· Para los vegetales trate de combinarlos entre sí lo menos posible. Y coma la verdura verde lentamente.
· Para reducir la absorción de los alimentos, ingiera siempre las verduras antes de la carne. Provee gran cantidad de fibras solubles, que –además de menguar la absorción de las grasas y carbohidratos-, aumentan la distensión del estómago disminuyendo el apetito.
· Tome 20 minutos antes una taza de caldo. Y puede agregarle una clara de huevo.
· Una hora antes del almuerzo o cena, beba un vaso con medio limón exprimido con edulcorante; y si desea, añádale la cáscara rallada.
Y finalmente, no olvide acompañar esta dieta con ejercicios. Serán suficientes apenas 20 minutos de caminata diaria.

Norma Rossi

 


 

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