

➤ ¿Cuál es el secreto de tu programa radial de fútbol, de las noches y los sábados por Continental, para atraer a tantas mujeres no futboleras?
A partir de los cuentos y las historias de vida, ellas interpretan mejor la pasión por el fútbol de los hijos, los nietos, las parejas o los amigos. Además, escuchan hermosas historias de vida como la de Rodolfo Michelli, un gran jugador de Independiente, que cuenta su relación con un zapato de fútbol. ¿Por qué con uno? Porque cuando era chico, en su barrio, había un pibe que jugaba muy mal, cuyo padre ganaba bien y le había comprado botines de fútbol. Michelli niño los anhelaba, pero no los podía comprar. Ese chico se dio cuenta de que no iba a andar como futbolista y, entonces, Michelli le pidió que se los vendiera, pero como no tenía más que 20 centavos, le compró sólo uno. Vivió todo un mes con el botín arriba de una silla al lado de la cama soñando con tener el otro hasta que pudo comprarlo. Estas historias protagonizadas por grandes futbolistas le llegan a todos.
➤ ¿Es cierto que te escriben maestras pidiéndote bibliografía porque notan que los cuentos relacionados con el fútbol acercan a los chicos a la literatura?
Maestras, profesores y profesoras me piden títulos de cuentos de fútbol que les mando con mucho gusto, entre otros materiales. Si nosotros conseguimos que los adolescentes entren a la literatura a través de un cuento de Roberto Fontanarrosa, somos felices. Si logramos que un chico se siente en un sillón de la casa a leer un libro, estamos hechos.
➤Para tus oyentes mujeres sos como de la familia ¿nunca el galán?
Mientras hacíamos una nota en el sur de Santa Fe, una periodista me contó que al ver el espectáculo teatral que hacemos con Marcelo Sanjurjo había tenido tenía una sensación especial relacionada con su casa y su infancia. Cuando yo era chico, después de cenar, mis padres nos hacían leer un cuento en voz alta, a un hermano por vez, y después opinábamos sobre ese texto y los adultos nos escuchaban. Para mí, en esas cenas había algo más, algo lindo, que me hacía cosquillas en la panza. La periodista me dijo que le pasaba exactamente lo mismo cuando era chica, sin que yo se lo hubiera contado, y eso fue precisamente lo que revivió durante el espectáculo y también cuando en el programa llegaba el momento del cuento. Las mujeres se me acercan con estas historias familiares y otras, muy bellas, a decirme que el marido, que es muy pintón me aclaran, me manda saludos. ¿Alguna vez una linda mujer me va a mandar sus propios saludos?
➤¿”Todo con afecto”, el programa radial, nació con esta idea de reunir gente aun sin pasión por el fútbol?
En 1995, Víctor Hugo me dijo que tenía un problema con los sábados a la tarde porque la radio no quería seguir trasmitiendo el fútbol del ascenso sino dar sólo información. Me preguntó a boca de jarro qué se me ocurría y le contesté que haría un programa para mí, pero no desde lo egocéntrico, sino representando a una generación para arriba y otra para abajo. Eso significaba entrevistar a los jugadores que fueron mis ídolos, inclusive a algunos que no ví jugar, sabiendo que podía dedicarles bastante tiempo dado que el programa todavía no estaba vendido. Quería leer cuentos y poemas sobre el fútbol, por ejemplo, la “Plegaria futbolera” de Héctor Negro (…que no nos quiten la fiesta, la del fútbol, la nuestra…) y pasar la música que escuché, la de los ‘60 y ‘70. A Víctor Hugo le pareció muy bien y empezamos. Arranqué con Fontanarrosa, Soriano, Dolina, descubrí cuentos increíbles y así empezó este programa que es un milagro y derivó en un espectáculo teatral. ¿Quién iba a pensarlo?
➤¿Cómo es la historia del espectáculo “Y el fútbol contó un cuento”?
La idea fue de Darío Grandinetti, un gran amigo mío, que en ese entonces estaba asociado con unos amigos en un teatro-bar en Mar del Plata, que se llamaba La Subasta y hoy es el teatro Güemes. Grandinetti me dijo que dentro de mi programa de radio había un espectáculo latiendo, que sólo era cosa de sacarlo, bocetarlo y que iba a ayudarme. Me presentó a Marcelo Sanjurjo, un músico marplatense que me acompaña en el relato con buen gusto y cierto humor. Arrancamos el 5 de enero del ‘99 y ya cumplimos 10 años recorriendo todo el país. Una vez, en uno de los pueblos, un hombre salía de su casa y cuando me vio, me dijo: “¿Cómo va?, ¿cómo anda? Ahora le preparo un mate y me cuenta alguna historia de Maradona”. Fue una especie de continuidad de lo que habíamos hecho la noche anterior. Tengo, sobre todo en el interior, una sensación de gran familiaridad: es algo muy fuerte.