Hijos

Los que tienen el sueño difícil

Están los que cargan pila al atardecer, los que se despiertan a la madrugada y los que se niegan a irse a la cama, pero todos, necesitan del sueño para crecer sanos. Por eso, una mini-guía para vencer a insomnes principiantes.

30.12.2008

No solamente es una necesidad vital para los padres agobiados por noches sin pegar un ojo y días cargando al bebé de aquí para allá, sino para el propio hijo. Dormir permite que el bebé se relaje y también desempeña un papel fundamental en su desarrollo. La glándula pituitaria, que se ubica en la base del cerebro, segrega la hormona del crecimiento durante el sueño. Además, el inconciente trabaja asimilando el apredizaje realizado durante el día.

Desde que nace, el bebé va ajustando naturalmente su horario de sueño, pero hay obstáculos que los papás deben sortear para estimular el sueño en sus hijos.


A la cama

Para asegurarse de que se duerma, el bebé necesita sentirse cómodo y querido. Abrazos, música, luz tenue, como una rutina repetida cada noche, ayuda al bebé a dormir.

Sin embargo, existen los “crepusculares”, que recuperan su máxima energía cuando cae la noche. Para ellos, la única solución es el baño, después de la cena o el último amamantamiento, mucho mejor con aceites naturales relajantes como lavanda o manzanilla. Para que sea eficaz, también este ritual debe ser siempre idéntico cada día.

La repetición de los gestos, genera acostumbramiento positivo y negativo. Mecerlo o sacarlo a dar una vuelta en el auto hará que el bebé reclame ese nivel de atención todas las noches antes de acostarse.

Acostar al bebé es la oportunidad idónea para que se vuelva independiente. Necesita aprender a quedarse dormido solo. Una mantita, el pulgar o un chupete pueden desempeñar un papel reconfortante en la cama. A medida que vaya creciendo, es probable que quiera hablar de su día o pedir que le lean un cuento. La hora de acostarse puede ser un momento mágico y especial.

Sueñus interruptus

Existen varias razones por las que un bebé se despierta por la noche: dentición, un cambio en su dieta, miedo a quedarse solo, etc.

Una de las formas más típicas es que balbuceen o sollocen en mitad de la noche. Como, en realidad, es una forma de llamar la atención y conseguir abrazos de papá o mamá, lo primero es no correr directamente a su habitación. Si sigue llorando, vaya y asegúrese de que esté bien, sin hacer mucho ruido y sin encender la luz. Consuélelo y procure que se vuelva a dormir. Evite llevar al bebé a su cama. Recuerde que una vez que acostó a su hijo, se produjo una separación y él necesita tener la certeza de que estará ahí al día siguiente.


Tiempo de protesta

Cuando ya caminan y hablan un poco, la hora de acostarse se puede interpretar como el fin del día y los juegos. En algunos casos, puede que los padres deban imponer la calma, algo que desembocará en gritos y lágrimas. Para evitarlo, la rutina nocturna es esencial:

● Ponga un horario para ir a dormir que deberá respetarse todos los días, salvo excepciones muy puntuales.

● Si se despierta, acuéstelo de nuevo, explicándole por qué, pero manteniéndose firme y evitando dejarse llevar por las maniobras infantiles.

● Por lo general, los niños sólo quieren retrasar la hora de acostarse, pero también pueden estar asustados y habrá que ayudarlos a vencer ese miedo.

Para evitar que el niño piense que ir a dormir equivale a un castigo, nunca le grite. El sueño puede convertirse en un momento agradable para su hijo, en el que podrá dejar volar su imaginación y explorar nuevas fantasías.