
En los meses del verano suelen aumentar los ataques de cistitis en las mujeres. No es casual: una de las razones es la humedad del traje de baño y otra, el cambio de temperatura entre el agua y el exterior que produce enfriamientos bruscos que afectan al vientre y la zona vaginal.
Para evitarlo, lo más recomendable es cambiarse la malla si ya no se va a entrar al agua por un rato para impedir la humedad durante mucho tiempo y cubrir la zona del vientre con un toallón seco o una salida de baño al menos durante los 15 minutos siguientes a salir del mar o la pileta.
Ante el primer síntoma de cistitis, se debe consultar al médico que analizará el nivel de infección para diagnosticar y medicar en consecuencia.