Chicos

El bebe no ve TV

Un estudio estadounidense afirma que los menores de 3 años no deben mirar TV y que tenerla encendida en el ambiente mientras los chicos juegan les perturba su desarrollo. Las respuestas de pediatras argentinos.

Por Fernanda Bustos
04.08.2008

Tener la televisión encendida de fondo mientras los niños juegan altera su concentración, aún cuando no le presten atención, y podría dañar su desarrollo”, publicó la revista Child Development, en un estudio realizado por el Centro sobre Medios y Salud infantil del Hospital de Boston, Estados Unidos.

Según este estudio , aunque los efectos sean pequeños con la televisión como telón de fondo, una prolongada exposición arrastraría un efecto acumulativo, incluyendo un menor desarrollo cognitivo y del lenguaje y síntomas de déficit de atención. Pero, ¿qué hay realmente de cierto en todo esto?

Hoy la mayoría de los menores viven en hogares donde el televisor está encendido la mayor parte del día. Se calcula que si un niño ve televisión (o está expuesto) desde muy chico, cuando llegue a los 18 años va a haber pasado tres años de su vida (sí, eso mismo) viendo televisión. Entonces, ¿la solución está en apagar el aparato?

El público más vulnerable de caer frente a los embrujos de la TV son los niños menores de 3 años, que al no poder discernir correctamente entre fantasía y realidad, reciben información que impactará en forma diferente que a un adulto o chico mayor. Tampoco les hace bien el hecho de estar en un ambiente en donde se mantenga permanentemente encendida la televisión, para hacer ruido.

El publico mas vulnerable

Desde el punto de vista neuro – madurativo los tres primeros años en la vida de un niño son claves para su desarrollo. En esta etapa sus mayores estímulos están relacionados con los padres y con el juego, que son sus principales pilares de apoyo. El juego constituye uno de los principales estímulos en el niño menor de 3 años. Gracias a este los pequeños aprenden a compartir, a sociabilizar, a saber donde está su límite y donde comienza el del otro. Cuando otro tipo de estímulos, como la televisión, ocupan gran parte del tiempo del niño es preciso tomar recaudos.

Hacia los dos años, dos años y medio el chico no cuenta con una atención sostenida, por lo que cualquier ruido de fondo hace que interrumpa lo que está haciendo y quiera ir a ver qué está pasando. Esto se refleja no solo con la tele, sino también cuando sus padres hablan por teléfono fuerte y éste al escucharlos sale corriendo y se para frente al teléfono.

Está comprobado que el hecho de tener la televisión encendida varias horas al día actúa como un estímulo externo importante, influyendo negativamente en las relación de los padres con los hijos y en la comunicación entre los unos y los otros. Muchos adultos ponen la tele para que sus hijos no molesten y poder así realizar alguna tarea específica que tienen pendiente. Lamentablemente, cada vez es más común el hecho de que la televisión permanezca encendida a la hora de la comida, cuando se reúne toda la familia, por lo que termina siendo la protagonista indiscutible de la velada.

Chicos estimulados

Como padres es importante que apaguemos la televisión en los momentos de juego (o lectura) de los niños o, mejor aún, que tratemos de no tenerla en el mismo ambiente donde están sus cosas.

Está comprobado que tener la televisión prendida de fondo en los mismos ambientes en los que están los niños distrae e interrumpe su juego, una herramienta indispensable de desarrollo.

Otro estímulo sano lo constituye la lectura, que se puede fomentar en el niño desde muy temprana edad, así irá adquiriendo solo el hábito. Hoy la oferta es muy variada (los hay musicales, con ventanitas para abrir, con diferentes texturas, con colores estridentes, etc) Igualmente, es fundamental que los padres se sienten con sus hijos a mirar libros y que les lean cuentos, que no es lo mismo que comprarle el libro y dejarlo que el pequeño lo hojee solo.

Mejor sin TV

Entonces, ¿menores de tres años sin televisión?

Una fuerte exposición puede conllevar a largo plazo problemas en el desarrollo neuro – madurativo del niño, pero esto más que nada pasa en aquellos hogares disfuncionales donde los chicos no cuentan con la atención ni contención necesaria de parte de los padres. En aquellos otros hogares donde los padres le dan cariño, atención y contención al menor es bastante improbable que los niños desarrollen problemas por exponerse a la televisión.

Si bien hoy la mayoría de los pediatras recomiendan dejar fuera de la televisión a los menores de 2 años, como en más del 90% de los hogares está presente este aparato, esto termina siendo una recomendación un tanto idealista (por no decir imposible de cumplir).

En ese caso, lo mejor es que no expongamos a los niños menores de 3 años a más de una hora y media de televisión por día. Y que siempre que vea tele esté acompañado o por sus padres o por un adulto. Un chiquito que ve solo un programa donde los personajes se pegan y después se ríen, termina viendo esto como algo normal. Entonces, quizá después vaya al colegio y le pegue a los compañeros.

Hoy hay muchos programas y películas dedicadas a esta etapa tan particular. Un claro ejemplo es Barney, que por medio de los juegos intenta mostrarles el valor de la amistad, de compartir, de quererse, de una sonrisa. Es importante dialogar con los chicos y participar con ellos activamente en lo que ven.

Asesoró: Dr. Adrián Giannotti, Coordinador de Pediatría ambulatoria del Hospital Universitario Austral.